Mi Promesa
El 8 de diciembre de 2025, en Vicenza, hice mi primera promesa ante el Señor y en presencia del Padre Roly y de todos los religiosos y diáconos que viven en la Casa de la Inmaculada. Me comprometí a amar y proteger a la familia que el Señor me ha dado y a salir con valentía a crear espacios de confraternidad en mi comunidad parroquial. Me acompañaron mi esposo Ewald y Tiziana como testigos, y Fabio como atento maestro de ceremonias, junto con todos los Amigos de la Familia del Padre Ottorino presentes en la Casa de la Inmaculada.
Fue un día lleno de emoción, vivido intensamente ya en los meses anteriores, durante mi preparación personal en mi diálogo íntimo con el Señor. Pero el día anterior, el 7 de diciembre, también tuvo un profundo significado: con mi esposo tuvimos la oportunidad de conocer la vida y la obra del P. Ottorino en el mismo lugar donde todo comenzó. Era la primera vez de mi esposo. Nos acompañaron P. Venanzio y el diácono Daniele en una tarde verdaderamente especial. Siempre es impactante, y en aquel momento una vez más, cómo un sacerdote fue capaz de crear para los huerfanos: hogares, escuelas y seminarios con un gran amor por el Señor, encomendándose a la Providencia y poniendo sus talentos al servicio de su vocación.
Para mí, el momento más intenso fue la meditación en la Cripta: allí pedí al Señor apoyo y fuerza, en ese mismo lugar tan significativo para mí.
En la festividad de la Virgen, hacer mi Promesa delante de los Amigos y mi esposo fue un gran regalo. Por primera vez, compartí con él la alegría de pertenecer a la Familia. Ewald quedó profundamente impresionado por el ingenio del P. Ottorino, la meticulosidad del Diácono Daniele, la ironía del P. Venanzio, la delicadeza del P. Luciano y la cálida bienvenida de todos. Realmente nos hicieron sentir como en casa.
No sé qué me tiene reservado el Señor, nunca había experimentado un retorno de tanto amor y calidez como éste. Por eso le agradezco al Señor de este tiempo de gracia, que guardo en mi corazón con gratitud.
¡Felices fiestas a todos!
Rossella di Sansepolcro

