Unidos Noticias 8/2026

Campamento de invierno del “Como Jesús” de Monterotondo (Italia)

Sábado 7 y domingo 8 de febrero, algunos jóvenes del “Como Jesús” de Monterotondo, junto con sus animadores Fabiana, Roberto, Irene y Federico, se reunieron para compartir el campamento de invierno, un breve pero intenso fin de semana para recargar energías y retomar con alegría el camino en la vida cotidiana.
El tema del campamento, en armonía con las otras realidades juveniles de la Familia, fue: “Un corazón hospitalario: de huéspedes a hermanos”. Como Abraham en las encinas de Mamré, fue hermoso descubrir que Dios nos llama a encontrarlo en el otro, especialmente en quien consideramos más lejano y diferente de nosotros, y a acogerlo en nuestra tienda.
El clima de alegría y fraternidad fue animado por la atenta presencia de Máximo y Emanuela que, con amor y paciencia, prepararon para nosotros comidas y meriendas exquisitas, y por la llegada de padre Paolo, Elmer y Mario para la celebración de la misa conclusiva, un momento de verdadera fraternidad entre nosotros y con Jesús.

Testimonios
Personalmente no tengo mucha experiencia porque este fue mi primer campamento, pero ciertamente puedo decir que fue una vivencia estupenda, absolutamente para repetir y que recomiendo a todos, sobre todo a quienes desean encontrar un momento de pausa en lo cotidiano para regalarse un espacio de reflexión profunda, adoración y también mucha diversión con nuevos amigos. Es una aventura marcada por el conocimiento de uno mismo y por un crecimiento hecho de amor y escucha del otro, un crecimiento compartido en el nombre de Jesús. (GIORGIA)

La experiencia del campamento fue para mí, después de mucho tiempo, un verdadero retiro completo. Al principio no estaba seguro de mi elección; aún soy nuevo y no conozco bien a personas que quizá se conocen desde hace años. A pesar de eso, fui acogido con mucha naturalidad y desde el primer momento me sentí cómodo incluso al compartir reflexiones personales surgidas de los momentos de soledad, por los cuales estoy agradecido.
Durante el campamento me di cuenta de la gran preparación que había detrás, y eso me hizo sentir pensado y, una vez más, acogido. Varias veces logré traspasar —y permitir que otros traspasaran— esa barrera que tengo delante y que me impide ver y dejarme ver por los demás; lo conseguí gracias a la confianza ciega que puse en Jesús durante este campamento.
De hecho, esta fue mi parte favorita: no tener que pensar en nada que estuviera fuera del campamento, y quizá por eso logré superar una gran cantidad de prejuicios. En esto fue fundamental la ausencia del teléfono, del que debería desprenderme mucho más a menudo. Comer todos juntos, servir, poner la mesa y limpiar fueron los primeros gestos de acogida que pude realizar, y me hicieron darme cuenta de que estuve en familia más que con simples amigos. (STEFANO)

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