El diaconado en Francia y la Pía Sociedad San Cayetano
Siempre he deseado hacer un viaje a Francia para ir a Lisieux, a saludar a la amiga Teresa del Niño Jesús, o a Lourdes para visitar a la Dulce Madre de los Pirineos. Por el momento, estos dos destinos deberán esperar. Pero la Providencia quiso regalarme una escala de tres días en la capital, el tan renombrado París conocido en todo el mundo.
Estuve allí del 17 al 19 de junio, junto con Serena Noceti, amiga teóloga, invitados para hablar sobre la formación de los diáconos ante los miembros de la Comisión Nacional Francesa para el Diaconado. Desde hace tiempo formamos parte de un grupo de estudio denominado Diàkonos, coordinado por el amigo teólogo francés padre Luc Forestier, junto con colegas de lengua materna francesa y alemana.
Una hermosa aventura para vivir Pentecostés en la escucha de numerosas experiencias provenientes de todo el mundo y continuar profundizando en la realidad del diaconado en la Iglesia. Nuestro carisma nos permite estar plenamente inmersos en estas dinámicas eclesiales, que cada vez se muestran más claramente sinodales y proféticas.
Personalmente, pude aportar mi contribución con una propuesta de análisis, desde una perspectiva psicospiritual, de los itinerarios formativos presentes en los Directorios y en las Escuelas para el diaconado de Italia y de América Latina.
Disfruté, en el calor del verano, de una jornada dedicada al trabajo en la Facultad Teológica de los jesuitas, y luego de momentos libres para visitar y conocer algunos de los lugares más significativos de la historia francesa.
El recuerdo más significativo: la misa concelebrada a las 8:00 de la mañana en la maravillosa catedral de Catedral de Notre-Dame de París, restaurada después del terrible incendio que la devastó.
La belleza, la reflexión, la oración y la amistad hicieron de aquellos días una verdadera experiencia de Iglesia.
P. Luca

