Asamblea Anual de la Familia del Padre Ottorino en Guatemala

El pasado 23 y 24 de agosto, nos reunimos la Familia del Padre Ottorino, de Guatemala y el Salvador, en la Casa de las hijas de la Caridad, para vivir nuestra Asamblea Anual, bajo el lema: “Familia del P Ottorino, Misionera de Esperanza”
Iniciamos la Asamblea con el Taller “La Misión de llevar Esperanza a otros”, con el testimonio de Cristóbal García de la Pastoral Penitenciaria de Guatemala. El compartió con nosotros su experiencia de las visitas a las cárceles, en donde se viven situaciones muy difíciles, por el hacinamiento y las carencias que enfrentan los reclusos, tanto hombres como mujeres, especialmente estas últimas que deben llevar a sus hijos pequeños a vivir junto a ellas. La Iglesia a través de esta Pastoral ha tratado de dar una respuesta a todas estas necesidades, para llevar esperanza, en medio del dolor, la tristeza, el abandono y el abuso.
Posteriormente el Padre Severino y la hermana Beatriz, hicieron una motivación sobre la Misión de la Familia del Padre Ottorino, alrededor del tema “La Esperanza no defrauda”. Meditamos sobre la unidad en la caridad, que todos seamos uno, haciendo hincapié en que todos formamos parte de la Familia de los hijos de Dios. Debemos seguir viviendo la Caridad/Esperanza, seguir confiando en la Providencia y ser providencia para otros.
Además, queremos contarles que no podía faltar un momento para socializar y divertirnos en familia, en donde tuvimos un alegre Karaoke, juegos y competencias, que nos hicieron pasar un momento muy ameno.
En el segundo día de trabajo, la Hermana Patty presentó la Carta a la Familia, reflexionamos sobre la Parábola del Sembrador y sobre la necesidad de promover como Familia, la Unidad en la Caridad, como la chispa que dio origen a la Congregación, a la “Revolución” a la que el Padre Ottorino se sintió, irresistiblemente llamado e invitó a los Primeros Colaboradores y ahora nos convoca a nosotros, para continuar con esta misión de esperanza.
Se hizo un trabajo en grupo para reflexionar, sobre la realidad de cada una de las Comunidades, recogiendo aportes y experiencias de vida, buscando propuestas concretas, para ser misioneros de esperanza. Ahora, nos quedamos con la esperanza de mantener la unidad como Familia, de realizar nuestra misión en los diferentes entornos en que nos movemos y siempre con la llama prendida por ser parte de esa “Revolución”. Les mandamos un abrazo fraterno a la distancia.
Milvia de Contreras.

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