1° Retiro de la Familia de padre Ottorino en Monterotondo (Italia)
«He aquí que el sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba […] otra parte cayó en tierra buena y dio fruto: ciento, sesenta, treinta por uno» (Mt 13,3.8).
Con esta parábola, los Amigos de padre Ottorino se reunieron junto a los religiosos de la comunidad Nazaret el 20 de septiembre en Monterotondo, para dar inicio al primer retiro y meditar activamente sobre el significado misionero de la Palabra de Dios.
Una invitación personal a salir al encuentro de los hermanos que necesitan ser alcanzados por el Sembrador, pero que antes nos pide hacerle espacio en nuestra vida. El Señor desea que lo acojamos en lo más íntimo de nuestra cotidianidad, alimentando con Él una relación auténtica de confianza y amor. Y es precisamente desde esta relación verdadera que podemos caminar por los caminos que el Señor nos señalará, hombro a hombro.
La misión se convierte entonces en una verdadera ocasión para llevar con nosotros al Jesús que quiere encontrarse con todos y cada uno, pero que antes que nada nos sana y nos hace bien a nosotros mismos. «Carmelos Ambulantes», para resumir con belleza, como solía anunciar el amado don Ottorino.
La misión de llevar a Cristo con nosotros se expresa tanto hacia los hombres y mujeres lejanos como hacia los hermanos más cercanos de nuestra comunidad. ¿Qué le sucede al trozo de carbón encendido que se separa de la brasa? Perderá su calor hasta volverse frío e inerte. Nos corresponde entonces la amorosa tarea de acercar a la brasa de la comunidad al hermano distante, para reavivar en él la llama viva del amor de Cristo «en el corazón, en la familia, en el trabajo y en la comunidad».
Roberto, esposo de Fabiana y hermano entre los Amigos

