Recuerdo de Juan de los Amigos de Crotone (Italia)
¿Qué decir de Juan?
Juan era uno de los nuestros, uno de casa; se sentía como un hermano para cada uno de nosotros, porque fue acogido y amado.
Con su estilo silencioso y atento, supo estar presente en la vida de muchas personas y realidades; en particular, supo involucrar a los chicos del barrio que estaban en los márgenes. Con ellos formó el grupo “San José”, y, a través de la relación directa con ellos y el servicio, los hizo sentir piedras vivas de la parroquia.
Acompañaba a las catequistas, a quienes cariñosamente llamaba “las suegras”; al grupo scout, a los monaguillos, a los jóvenes de la posconfirmación, al oratorio, a las familias, a la preparación para el Bautismo junto con el Camino Neocatecumenal; a los ancianos, a quienes enseñaba origami; a las cooperativas sociales Orizzonti Nuovi, y a Cáritas.
Le encantaba dar los avisos al final de la celebración, en una mezcla de italiano y argentino, y al final decía: “¿He sido claro como el petróleo?”. Pero su alegría estallaba en la noche de Pascua, cuando administraba los bautismos, sumergiendo a los niños en el agua bendita; y cuando, inmediatamente después de la misa de la noche de Pascua, todos iban juntos a tomar un capuchino y un croissant.
Supo vivir su vocación de diácono permanente con una mirada ad intra, alimentándose de la Eucaristía, y ad extra, a través del servicio a los últimos, involucrando también a otros y desapareciendo en el otro, a pesar de su gran estatura…
Como Jesús sacerdote siervo, supo conocer a Jesús, hacerlo conocer y hacerlo amar.
En la comunicación de su muerte, el superior general, padre Roly, nos compartió un mensaje escribiendo:
En los últimos días de su estancia en Roma y antes de iniciar su nueva misión en Cuyultitán, Juan compartió con nosotros su propia percepción, diciendo:
“No me veo como el diácono emprendedor o como el que tira del carro; más bien me veo como aquel que anima y motiva a quienes poseen dones emprendedores u operativos. Quisiera atravesar la vida impregnando todo con el Espíritu Santo, para consolar al pueblo en y a través de la caridad de una comunidad”.
Que estas palabras sean la síntesis de su vida: Juan acogió con alegría el llamado de Jesús, sirviendo con amor y compasión.
Creo que estas palabras pueden definir su vida: alegría incluso en medio de las dificultades, de las debilidades y de los dolores que experimentó; la llamada a llevar consuelo al pueblo, que era su lema (Is 40,1) el día de su ordenación diaconal.
Cuando dejó la comunidad de San Francisco en 2016 dijo:
“Esto no es un adiós, porque nos encontraremos cada vez en la celebración de la Santa Eucaristía”.
Agradecemos al Señor que nos haya dado la posibilidad de recorrer un tramo del camino junto a Juan.
Los Amigos de Crotone
15/03/2026
O que dizer de Juan,
Juan era um de nós, da casa, sentia-se como um irmão de cada um de nós, porque foi acolhido e amado.
Com seu estilo silencioso e atento, soube estar presente na vida de muitas pessoas e realidades; em particular, soube envolver os jovens do bairro que estavam à margem. Com esses jovens formou o grupo “São José” e,
através da relação direta com eles e do serviço, fez com que se sentissem pedras vivas da paróquia.
Acompanhava as catequistas, que carinhosamente chamava de “as sogras”; o grupo escoteiro, os coroinhas, os jovens do pós-crisma, o oratório, as famílias, a preparação para o Batismo junto com o Caminho Neocatecumenal; os idosos, a quem ensinou origami; as cooperativas sociais Orizzonti Nuovi, a Cáritas.
Adorava dar os avisos no final da celebração, em uma mistura de italiano e argentino, e no final dizia: “Fui claro como o petróleo?” Mas sua alegria explodia na noite de Páscoa, quando administrava os batismos, mergulhando as crianças na água santa, e quando, logo após a missa da Vigília Pascal, todos iam juntos tomar cappuccino e comer um croissant.
Soube viver sua vocação de diácono permanente com um olhar ad intra, alimentando-se da Eucaristia, e ad extra, através do serviço aos últimos, envolvendo também os outros e desaparecendo no outro, apesar de sua estatura…
Como Jesus Sacerdote Servo, soube conhecer Jesus, fazê-Lo conhecido e fazê-Lo amado.
Na comunicação de sua morte, o superior geral, padre Roly, nos compartilhou uma mensagem, escrevendo:
Nos últimos dias de sua permanência em Roma e antes de iniciar sua nova missão em Cuyultitán, Juan compartilhou conosco sua percepção de si mesmo, dizendo: “Não me vejo como o diácono empreendedor ou aquele que puxa o carro; ao contrário, vejo-me como aquele que encoraja e motiva aqueles que possuem dons empreendedores ou operativos. Gostaria de atravessar a vida infundindo tudo com o Espírito Santo, para consolar o povo na e através da caridade de uma comunidade”.
Que esta seja a síntese de sua vida: Juan acolheu com alegria o chamado de Jesus, servindo com amor e compaixão. Creio que estas palavras podem definir a vida de Juan: alegria mesmo em meio às dificuldades, às fragilidades e às dores que experimentou; o chamado a levar consolação ao povo, que era o seu lema (Is 40,1) na sua ordenação diaconal.
Quando deixou a comunidade de São Francisco, em 2016, disse: “Isto não é um adeus, porque nos encontraremos cada vez na celebração da Santa Eucaristia”.
Agradecemos ao Senhor por nos ter dado a possibilidade de caminhar um trecho da estrada junto com Juan.
Os Amigos de Crotone
15/03/2026

