VEN A BETANIA: “UNIDAD EN LA CARIDAD: EL ARTE DE LAS RELACIONES”
Casa de la Inmaculada (Vicenza), 12-15 de marzo de 2026
A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de participar en retiros, pero nunca en un “Ven a Betania”. Por eso, apenas supe de esta posibilidad, pensé enseguida en participar, para vivir, como Jesús en la casa de los tres hermanos en Betania, la experiencia de una relación en la que uno se siente amado y comprendido.
La experiencia fue vivida junto con Amigos y religiosos llegados de otras ciudades. Durante estos días, la presencia de presbíteros y diáconos fue fundamental, porque desde el primer momento se mostraron como “familia”, con un simple saludo y una sonrisa de acogida.
La experiencia de vida que ellos compartieron, vivida junto a padre Ottorino, nos permitió entrar más profundamente en su carisma. Por ejemplo, el relato de padre Luciano sobre la ofrenda de la joven fue tan vívido que parecía que estuviéramos allí. Pudimos conocer también las características de padre Ottorino en las relaciones: era delicado, acogedor, alegre, incansable en el servicio a los jóvenes, decidido, pero también podía ser exigente y firme en las relaciones. Su vida, su espiritualidad y sus meditaciones cotidianas nos ayudan a hacer una verdadera experiencia de vida según el estilo evangélico.
Cada uno, a través de esta experiencia en Betania centrada en la relación, pudo redescubrir sus propias fragilidades, debilidades, rebeldías interiores y heridas, y compartirlas con los demás sin sentirse juzgado, sino acogido y sostenido.
Esto permitió ir sintiéndose, poco a poco, en el propio lugar.
Nos guiaron durante estos tres días, de manera especial, padre Luca, padre Luciano y Carla.
Un valor añadido fue la presencia constante de padre Piergiorgio, padre Michele, padre Samir y el diácono Rafael, que ayudaron a mantener la unidad en esta experiencia centrada en las relaciones.
La jornada estaba marcada por diversos momentos: la oración de la mañana, la Santa Misa, las meditaciones de padre Ottorino, junto con otros espacios importantes de reflexión, como la convivencia en las comidas, que permitió compartir también aspectos de la vida, no siempre perfectos, pero con el compromiso de un cambio positivo, aun en la dinámica propia de las relaciones interpersonales.
Gracias por la oportunidad de este Ven a Betania que nos ha sido ofrecida por la Familia de padre Ottorino, de la cual forma parte la Congregación de los cayetanos, como todavía se la conoce hoy en Crotone.
Francesca Cristofalo

