JUBILEO DE LOS JÓVENES
Del 28 de julio al 3 de agosto, los jóvenes Amigos de Vicenza y Monterotondo vivieron juntos el Jubileo de los Jóvenes 2025.
Anna y Gabriele nos cuentan su experiencia:
«El Jubileo se celebra cada 25 años y parece increíble pensar que precisamente nosotros, a punto de alcanzar la edad máxima para poder participar en el evento, hemos tenido la suerte de formar parte de una semana de espiritualidad, crecimiento y fiesta.
Para nosotros fue importante poder comparar nuestras expectativas y también nuestros miedos, no solo con los Amigos de Vicenza, sino también con los de Monterotondo, que nos acogieron en los días inmediatamente anteriores y posteriores al inicio del Jubileo. Vivir la experiencia con la Familia y, en nuestro caso, también como pareja unida en la fe, le dio un valor añadido al evento.
Compartir los espacios, percibir nuestras propias fragilidades y las de los demás, escucharnos mutuamente y el espíritu de unión son solo algunos de los momentos que más nos han involucrado, emocional y espiritualmente.
Las exposiciones que tuvimos el placer de escuchar, como la de la madre de Sammy Basso o la del cardenal Zuppi, nos impresionaron mucho por su profundidad y franqueza y nos invitaron a reflexionar tanto sobre nuestra forma de pensar como sobre nuestra forma de vivir y de ser.
La espera del descubrimiento y el compartir, que culminó con la llegada a la explanada de Tor Vergata, nos puso en relación no solo con otros italianos, sino con el mundo entero. Hablar con personas procedentes de todas partes del mundo, compartir pensamientos e intercambiar pulseras, nos hizo sentir parte de un diseño aún más grande en el que nosotros, aunque solo seamos gotas, juntos con otros logramos ser más.
La llegada del Papa, que ya nos había sorprendido en la misa de apertura del Jubileo, nos impresionó positivamente por la sencillez y sensibilidad expresadas en sus palabras y gestos.
A su llegada a Tor Vergata, el sábado por la noche, el Papa León XIV no tuvo ocasión de saludar a nuestro sector, pero no dejó de pasar por allí a la mañana siguiente, regalándonos un saludo y una sonrisa que valen más que mil palabras.
La invitación a difundir y proteger la paz, unidos en la esperanza y la fraternidad, fue como una caricia, un abrazo que une y revitaliza, a la espera de otro evento que pronto nos reunirá de nuevo: ¡la JMJ en Seúl en 2027!».

