Campamento invernal Jesús Obrero 2024
Este año, del 5 al 7 de enero, los chicos de la parroquia de Jesús Obrero fuimos invitados a participar en el campamento de invierno en San Valentino (Poggio Mirteto). Así que salimos el día 5 por la mañana de la parroquia de Jesús Obrero. Cuando llegamos a San Valentino, en la casa diocesana dedicada a los jóvenes, nos dividieron en habitaciones y poco después nos reunimos todos para conocer el tema de nuestro campamento a través de unos personajes especiales, los Reyes Magos, que nos hicieron varias preguntas, pero la principal fue: “¿Dónde está el rey?”.
La pregunta que nos acompañó durante todo el primer día fue quién era ese rey; por eso, nos dividimos en tres grupos de edades mixtas y fuimos a preguntar a los transeúntes de Poggio Mirteto, haciendo pequeñas entrevistas en la plaza; después de recibir respuestas interesantes y simpáticas -como que Jesús era famoso-, volvimos para compartirlas. Por la noche, todos jugamos a una versión diferente de “lupus in tabula” (un juego que está de moda entre los jóvenes), siempre basada en nuestro tema principal, y nos divertimos mucho.
Al día siguiente nos dividimos en grupos de edad y nos hicieron la misma pregunta que habíamos planteado a los transeúntes el día anterior: quién era Jesús para nosotros. Tuvimos tiempo para reflexionar y tiempo para compartir, y después de estos dos momentos escribimos una parte de la oración de los fieles que se leerá durante la misa de Epifanía, que celebramos juntos.
Por la tarde hicimos una actividad de lluvia de ideas sobre una nueva pregunta: “¿dónde está hoy el rey?”. Cada uno de nosotros dijo una o varias palabras, según lo que le viniera a la mente, explicando por qué había pensado en ese término. Después las relacionamos, creando tres macrotemas: fraternidad, sufrimiento y solidaridad, y a partir de ellos preparamos sketches, cada uno con el grupo del primer día, que luego representamos delante del resto del grupo.
Hacia la noche fuimos a la capilla para un momento especial de adoración: la Eucaristía estaba en medio de un poco de paja y no estaba Jesús en el pesebre bajo el altar. El último día, sin embargo, se nos pidió que pensáramos en algo que quisiéramos regalar a Jesús, tras lo cual representamos con arcilla y compartimos lo que cada uno pensaba y sentía. Dimos una vuelta para contemplar estas obras maestras nuestras, que luego colocamos en una bandeja para llevarlas durante el ofertorio de la misa, y terminamos el momento abrazándonos unos a otros. A continuación nos dividimos en dos grupos para organizar la misa con los padres, terminando el día con un almuerzo todos juntos con nuestras familias antes de volver a casa.
Gaia Maria Catania
Testimonio
Personalmente, viví este campamento de forma diferente a la habitual, probablemente porque me encontré entre los mayores en lugar de entre los más jóvenes. Fueron tres días intensos que me transmitieron mucho. Sentí tantas emociones positivas y, como en todos los campamentos, una paz inmensa. Viví todos los momentos, desde los más divertidos como la preparación en grupo de una representación, hasta los más serios como la adoración, completamente despreocupada, feliz, tranquila. Lo que más me gustó fue la relación de confianza que se creó en sólo tres días con personas con las que no tenía una verdadera amistad. Empezando por los momentos de compartir en los que cada vez acabábamos hablando de cosas que normalmente me guardo para mí, hasta los momentos puramente casuales, quizá tras momentos de oración, en los que acababa dando consejos a personas más jóvenes que yo, consejos que hasta el año pasado había estado pidiendo a personas mayores que yo. Eso me hizo comprender que en esos ambientes se habla con cualquiera de cualquier cosa, y me gustó mucho. Como cada vez, volví a casa con más conciencia de distintas cosas y, a estas alturas, creo que ya sé dónde está el Rey.

