14 de septiembre – 52º aniversario del P. Ottorino
CRISTO CORAZÓN PALPITANTE DE NUESTRA VIDA
El aniversario del P. Ottorino, particularmente aquí en Vicenza, en la Casa de la Inmaculada, se ha convertido desde el principio en un día de fiesta, porque está asociado a la celebración solemne de la Exaltación de la Santa Cruz, coincidencia que todavía hoy nos sorprende y nos hace meditar por esta estrecha unión de la vida del P. Ottorino con el Crucifijo, que se convirtió para nosotros en “Jesús sacerdote siervo”.
Fue un evento, bien nutrido por la presencia de amigos, en el que incluso los mayores quisieron participar, y que dio inicio al nuevo año caracterizado por las reuniones mensuales de los primeros domingos.
La celebración eucarística estuvo presidida por el P. Roly, superior general, quien pidió a don Piergiorgio Paoletto, que venía de la misión de Mozambique, que diera su testimonio sobre el P. Ottorino. Recordó su primer encuentro casual con él – los casos que no son casos – cuando era seminarista en el Seminario de Vicenza, quedando inmediatamente fascinado por su fuego apostólico por la misión y decidiendo, después de algunos otros encuentros personales, seguirlo entrando en la Casa de la Inmaculada.
En seguida después, el P. Roly presentó a todos los presentes la “Carta de la Familia del P. Ottorino”, que tiene como tema inspirador para todo el nuevo año: “Cristo, corazón palpitante de nuestra vida”, claramente resaltado por una inscripción en frente al altar. El P. Roly nos dijo que este ideal, si lo vivimos todos juntos, es ciertamente capaz de reavivar el fuego de nuestro carisma.
Durante el ofertorio los jóvenes llevaron al altar, con el pan y el vino, una cruz en mosaico, preparada para la Fiesta de las Familias de la diócesis el 22 de septiembre, de la que se habla en otro número de Uniti Notizie.
Como siempre acompañamos esta información con algunas fotos, tomadas por el novicio Mario Tubac durante la celebración eucarística y una sugerente panorámica de Vicenza desde la plaza de Monte Berico con el crucifijo de Jesús sacerdote-siervo.
P. Luciano Bertelli

