Jubileo del Mundo Educativo: Alianza Escuela – Parroquia
Roma: El pasado viernes 31 de octubre, el papa León XIV reunió en la siempre abarrotada plaza de San Pedro a miles de docentes procedentes de todo el mundo para celebrar juntos el Jubileo del Mundo Educativo, en este Año Santo que ya llega a su fin.
Entre los presentes en la audiencia papal se encontraba también un grupo de profesores procedentes de Monterotondo, Crotone y Foggia, acompañados por padre Luca, que desde hace varios años se reúnen periódicamente para reflexionar sobre cómo vivir su fe y su carisma en el mundo de la escuela, en un proyecto denominado «Alianza Escuela-Parroquia». Fue un encuentro emocionante, vivido en primera fila, que permitió no solo ver al Pontífice de cerca, sino sobre todo escuchar sus palabras. El discurso del papa León fue sencillo, pero profundamente auténtico, fruto de su experiencia personal como profesor en las instituciones educativas de la orden agustina. El papa agradeció a los docentes que, a pesar de estar cada vez más sobrecargados de tareas burocráticas, siguen realizando a diario una valiosa labor educativa. Además, quiso subrayar un concepto educativo fundamental: para enseñar no basta con compartir conocimientos, sino que se necesita amor, sobre todo en la era de la inteligencia artificial, que corre el riesgo de aislar a estudiantes ya de por sí aislados y frágiles. «Los verdaderos maestros —añadió León XIV— educan con una sonrisa». Palabras que llevaron a los fieles, reunidos en la Plaza de San Pedro, a levantar la mirada hacia el centro de la Basílica Vaticana, hacia la imagen sonriente de San Henry Newman, que en la celebración eucarística de Todos los Santos fue proclamado Doctor de la Iglesia. A nosotros, la familia ottoriniana, las palabras del papa nos recordaron también las que padre Ottorino, siempre sonriente, dirigía a sus chicos: «Ten una sonrisa para todos».
Al término de la audiencia con el papa León, los profesores de «Alianza Escuela – Parroquia» vivieron otro momento intenso: el paso por la Puerta Santa, que se desarrolló en un clima de profunda unidad y oración.