Gracias, Don Torcuato: ¡nuestra misión continúa!
Con profunda gratitud y tras 53 años de fecunda labor eclesial y social en Don Torcuato, concluimos nuestra misión en esta querida comunidad de San Cayetano. Comprendemos este momento no como un final que define nuestra historia, sino como parte de un camino continuo de fe y servicio.
En este día, elevamos nuestra acción de gracias a Dios por la vida compartida, los desafíos asumidos con valentía y el invaluable desarrollo comunitario alcanzado a lo largo de más de cinco décadas. Nuestro reconocimiento especial también se dirige a todos los hermanos religiosos que, con absoluta entrega ministerial, acompañaron esta gran misión entrelazada con el crecimiento de cada familia y cada comunidad local. Habíamos comenzado por San Marcelo, Luján y San Cayetano, como centros parroquiales pero extendiendo la labor en numerosas capillas e iniciativas diaconales con la impronta cayetana.
A la comunidad parroquial le queda el desafío, sabiendo que este cambio de etapa no debe desanimarnos, sino constituir un impulso renovado. Nos convoca a fortalecer nuestro compromiso y a vivir con madurez la corresponsabilidad de la misión que compartimos en virtud de nuestro bautismo, asegurando que la semilla sembrada siga dando frutos.
¡Nuestra misión continúa!
— P. Juan Carlos Rengucci





