“No tengo la edad, no tengo la edad…”
En la Casa San Giovanni, una tarde de música y canciones. Alessandro, un jubilado conocido desde hace poco tiempo y dotado de un gran talento musical, encendió la chispa e hizo que se perdiera la cuenta de los muchos años que atesoran los residentes y nuestros religiosos.
Fue una hermosísima jornada de alegría, mucha alegría.
Sillas de ruedas y andadores se lanzaron a la pista, como para recordarnos que cada etapa de la vida está abierta a la alegría y a la armonía.
Aparecieron sonrisas incluso en los rostros de quienes están marcados por graves limitaciones físicas; hubo gestos espontáneos entre el personal que trabaja en la casa, los religiosos de Casa Inmaculada y del ISG: todos participaron de este momento de fraternidad y despreocupación.
Ya se ha lanzado el desafío de organizar otros encuentros, y seguirán nuevas iniciativas que ya están programadas.
“No tengo la edad, no tengo la edad para amarte” es la canción de Gigliola Cinquetti, ganadora del Festival de San Remo de 1964.
Hoy, en la Casa San Giovanni, hemos demostrado exactamente lo contrario: para amar y quererse bien, la edad nunca cuenta.
Giampietro Zampiva

